Desarraigo e incomunicación en la China contemporánea


El mundo | Jia Zhangke, 2004

世界 Shìjiè

En El mundo, Jia Zhangke fija su mirada en la China urbana de principios del siglo XXI y en una generación atrapada entre el desarraigo, la globalización y la precariedad emocional. Ambientada en un parque temático de Pekín que reproduce monumentos de todo el planeta, la película propone una paradoja constante: el mundo está al alcance de la mano, pero los personajes apenas logran conectar entre sí.

¿De qué va?

La película cuenta la historia de dos trabajadores de un parque temático de Pekín, llamado The World, y que reúne representaciones a escala de monumentos de todo el mundo. Los protagonistas son Tao, una actriz y bailarina, y Taisheng, uno de los guardias de seguridad del parque, y pareja de la primera. A lo largo de la película podremos ver la incomunicación entre ambos (la comunicación más relevante se produce a través de mensajes de texto en el móvil) y con el resto de trabajadores del parque.

De manera paradójica, la relación más sincera de Tao se establece con Anna, una trabajadora rusa que no habla chino. Pese a la barrera lingüística, ambas consiguen construir una relación de amistad. Mientras tanto, la cultura occidental se infiltra constantemente en la vida de los personajes a través de la comida, la música, la tecnología, la moda y una visión idealizada de otros países.

Por qué verla

  • El mundo es un estudio profundo sobre las relaciones humanas en un contexto de transformación acelerada. Jia Zhangke retrata con precisión la soledad, el desarraigo y la fragilidad emocional de una generación joven en la China contemporánea.

  • Frente a la imagen espectacular que a menudo proyecta el cine chino fuera de sus fronteras, centrado en el pasado imperial, la Revolución Cultural o el brillo económico de las grandes metrópolis, esta película muestra la otra cara de la modernización. El crecimiento económico no se traduce necesariamente en una mejora considerable de la vida de todos sus habitantes.

  • Jia Zhangke es denominado muchas veces como la figura más prominente de la Sexta Generación del cine chino, grupo donde están directores como Wang Xiaoshuai (Beijing Bycicle, Shanghai Dreams), Lou Ye (Suzhou River), Wang Quan'an (La boda de Tuya) o Zhang Yuan (Seventeen Years).

Saber más sobre la película

  • El mundo fue la primera película de Jia Zhangke en recibir la aprobación oficial del gobierno chino para su rodaje. Hasta ese momento, el director había trabajado en condiciones de semi clandestinidad, iniciando proyectos sin permiso y asumiendo que muchas de sus películas no se estrenarían en China. La obtención de la aprobación generó temor entre algunos críticos, que pensaron que el director suavizaría su mirada. Sin embargo, Jia Zhangke afirmó que no modificó ni el guion ni el planteamiento original del filme.

  • Esta fue también su primera película en la que la acción transcurre fuera de Shanxi, la provincia natal de Jia Zhangke. La ambientación es en el Beijing World Park, un parque temático que existe realmente en Pekín, ciudad en la que el director y guionista llevaba años viviendo.

  • Aunque toda la película es de acción real, a lo largo del metraje se intercalan varias escenas en dibujos animados que enfatizan algunos de los momentos importantes de la historia. Meter situaciones irreales es algo que Jia Zhangke hace en otras de sus películas, como en Naturaleza muerta (Still Life, 2006).

Para conocer más

La Sexta Generación de directores chinos es la que surge a mediados de los años 90 (la Quinta había aparecido en los 80s, con representantes como Zhang Yimou, Chen Kaige, o Tian Zhuangzhuang). Las primeras películas están marcadas claramente por su carácter independiente y bajo presupuesto, aunque ya a partir del año 2000, varios de estos directores comienzan a recibir apoyo institucional o internacional. En el caso de Jia Zhangke, el cineasta japonés Takeshi Kitano respaldó algunos de sus proyectos a través de su productora.

Durante la película, el uso del teléfono móvil es constante y significativo. En China existen más de 1.380 millones de líneas de telefonía móvil, y El mundo muestra cómo esta tecnología se convierte en una forma de contacto que, lejos de acercar a los personajes, a menudo subraya su aislamiento.

 
 
 
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