Dejar paso al progreso


La ducha | Zhang Yang, 1999

洗澡 Xǐ zǎo

¿De qué va?

Da Ming es un hombre de negocios que vive en Shenzhen, uno de los grandes símbolos del milagro económico chino. Regresa apresuradamente a Pekín tras recibir la noticia de que su padre ha fallecido. Sin embargo, al llegar descubre que todo ha sido una falsa alarma provocada por su hermano menor, que tiene discapacidad intelectual y ha inventado la situación para obligarle a volver a casa.

Da Ming decide quedarse unos días en Pekín junto a su padre y su hermano. Poco a poco va redescubriendo la casa de baños que regenta su padre, un espacio que es mucho más que un negocio: es un punto de encuentro social, un lugar de cuidado mutuo y una pieza fundamental de la vida del barrio.

Durante esa estancia temporal, el protagonista se enfrenta a una contradicción cada vez más evidente. Por un lado, el progreso económico, representado por su vida en Shenzhen y su éxito profesional. Por otro, un pasado encarnado en la casa de baños, amenazada por la demolición y símbolo de una forma de vida en vías de desaparición.

Por qué verla

La ducha aborda algunos de los dilemas centrales de la China contemporánea como los valores de la familia y el respeto a las tradiciones, así como el choque entre progreso y tradición, emigrar o quedarse donde están tus raíces, o la búsqueda de la riqueza vista como progreso en la vida. 

El crítico estadounidense Roger Ebert destacó que la película se alejaba tanto del exotismo como de la lectura política simplista del cine chino, y que se centraba en la vida ordinaria de ciudadanos que “comparten sueños y miedos similares a los nuestros”. Esa cercanía emocional explica buena parte de la vigencia de la película más de veinte años después de su estreno.

Saber más sobre la película

La ducha fue la segunda película dirigida por Zhang Yang 张扬, después de Spicy Love Soup, considerada la primera película independiente en lograr un importante éxito de taquilla en China. Con estos dos títulos, Zhang se consolidó como una figura clave del cine urbano y humano de finales de los noventa.

Para escribir ambas películas, Zhang Yang se rodeó de un equipo joven de guionistas. Entre ellos se encontraba Diao Yinan, que años más tarde dirigiría Black Coal.

Zhang Yang es hijo del también director Zhang Huaxun. Creció en Pekín, aunque se licenció en Literatura China en la Universidad Sun Yat-sen de Guangdong, una experiencia que le permitió conocer de primera mano la China del sur y los contrastes entre regiones. Posteriormente cursó estudios en la Academia Dramática Nacional de Pekín.

Para conocer más

  • La cultura del baño en la literatura china se remonta a la dinastía Shang (1600-1046 a.C.), cuando hay primeros testimonios de gente lavándose el cuerpo y el cabello en los baños. Baños públicos han sido encontrados en restos arqueológicos como los de Dongzhouyang en la provincia de Henan. Mientras las casas de baños para la realeza y los cuartos de aseos eran comunes en la antigua China entre los nobles, las casas de baño públicas aparecieron más tarde. Durante la dinastía Song (960-1270 d.C.) las casas de baño públicas se hicieron muy populares, e hicieron que el baño se convirtiera en una parte esencial de la vida social y el esparcimiento de los ciudadanos chinos. Marco Polo, durante sus viajes a China, testimonió el uso de carbón para calentar el agua, una tecnología desconocida entonces en Europa.

  • El ideograma 拆 —chāi— escrito dentro de un círculo es el signo que aparece pintado a mano en edificios y barrios enteros a lo largo de toda China, y que anuncia que en los próximos días será derribado. Este es un fenómeno que durante los últimos veinte años ha marcado el desarrollo urbano del país, en el que edificios de viviendas de corte clásico (y en ocasiones en situación muy débil y de peligro para sus habitantes) y que forman barrios característicos como los hutong en Pekín o shikumen en Shanghai, hacen hueco para rascacielos y centros comerciales.


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