El amor al cine durante la Revolución Cultural
Un segundo | Zhang Yimou, 2020
一秒钟 Yī miǎo zhōng
¿De qué va?
En plena Revolución Cultural, un hombre perseguido por las autoridades atraviesa el desierto con un único objetivo: recuperar unas bobinas de una película que van a proyectarse en una pequeña población rural. En ellas aparece fugazmente su hija, a la que no ve desde hace años. Ese “un segundo” de imagen se convierte en su única conexión con ella.
En su camino se cruza con una niña huérfana que también persigue las bobinas, aunque por un motivo muy distinto. El encuentro entre ambos, marcado inicialmente por la desconfianza y el conflicto, los obliga a colaborar para recuperar el material dañado antes de la proyección.
A lo largo de una noche frenética, la comunidad entera se moviliza para salvar la película. Mientras las imágenes vuelven a la vida, los dos protagonistas descubren el poder del cine como experiencia colectiva y como refugio frente a la dureza del contexto histórico que los rodea.
Por qué verla
Un segundo ha sido interpretada por muchos como una declaración de amor al cine por parte de Zhang Yimou. Frente a la grandilocuencia visual de otras obras de su filmografía, aquí apuesta por una narración sencilla, casi artesanal, centrada en los gestos pequeños y las emociones contenidas.
Sin necesidad de discursos explícitos, Un segundo dialoga con el pasado del propio director, que creció durante la Revolución Cultural y ha explorado ese periodo en varias ocasiones a lo largo de su carrera, desde perspectivas muy diferentes.
Saber más sobre la película
Un segundo estaba inicialmente programada para participar en la sección oficial del Festival de Berlín de 2019. Sin embargo, poco antes de su estreno se anunció su retirada por supuestos “problemas técnicos”. La decisión generó rumores sobre una posible censura y la posibilidad de que la película no llegara a estrenarse.
Zhang Yimou continuó trabajando en otros proyectos y Un segundo fue finalmente estrenada en 2020 en salas de cine, tanto dentro como fuera de China. En 2021 abrió la sección oficial del Festival de San Sebastián. Nunca llegó a aclararse si la versión estrenada era idéntica a la que debía presentarse en Berlín o si había sufrido modificaciones.
Para conocer más
La revolución cultural tuvo también un efecto desastroso en el patrimonio histórico del país. Solo en la ciudad de Pekín, más de 8 mil objetos y más de 30 mil libros antiguos fueron destruidos bajo la premisa de “sin destrucción, no hay revolución, destruir lo antiguo y crear lo nuevo”.
Además, entre 16 y 18 millones de estudiantes e intelectuales fueron enviados al campo para “reeducarse”, una experiencia que marcó profundamente a varias generaciones, incluido el propio Zhang Yimou y otros directores de la Quinta Generación del cine chino.